En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

5.06. EL PRIMER VIAJE MISIONERO DE PABLO

En el primero de los tres viajes misioneros en que se destaca Pablo, tuvo por compañeros a Bernabé, natural de Chipre, y a un primo de éste, Juan Marcos. Cuando Pablo fue por primera vez a Jerusalén para encontrarse con la iglesia, Bernabé hizo amistad con él, y de éste dependió que se llamara a Pablo de Cilicia para venir a Antioquía. Este grupo misionero viajó por mar de Antioquía de Siria a Chipre, donde testificó mediante curaciones y por la predicación, y luego continuó visitando ciertas ciudades del centro sur del Asia Menor, ahora Turquía. Pero antes de que viajaran por el sur del Asia Menor, Marcos se retiró. Los esfuerzos de Pablo y Bernabé alcanzaron un notable éxito. Sus dones espirituales se manifestaron mediante curaciones y una exitosa predicación. Siempre iban primero a los judíos y después a los gentiles, y en ambos grupos su obra dio buenos resultados. Se organizaron iglesias en las ciudades visitadas, y se nombraron ancianos para que las presidieron (Hech. 14: 23). A pesar de la gran oposición de los judíos en todas partes, Pablo y Bernabé regresaron por la misma ruta que habían seguido antes, reconfortando a las iglesias; después viajaron por mar hacia Antioquía de Siria, partiendo de Atalia, el puerto marítimo de Panfilia.